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 Gran Bretaña le debe disculpa a los palestinos

REVISTA DIALOGOS DEL SUR

 

NOV 16, 2017 

 

Brasileños de origen palestina desean reconocimiento de Estado independiente y pedido de disculpa de parte de Gran Bretaña. 

Ualid Rabah director de Relaciones Institucionales de la Federación Árabe Palestina de Brasil (Fepal). Foto: Gibran Mendes 

Documento entregue en la embajada británica señala los 100 años de que el gobierno de ese país creara un territorio solo para el pueblo judío, que provocó la expulsión de los palestinos.

La dirección de la Federación Árabe Palestina de Brasil (Fepal) entregó en la tarde del martes (1/11/17), en la embajada de Gran Bretaña, en Brasilia, una carta oficial en que recuerda los 100 años de la Declaración Balfour, documento del gobierno británico que autorizó la creación del Estado de Israel.

Balfour generó los problemas que culminaron con la expulsión en masa del pueblo palestino de sus tierras. En forma de carta, la comunidad palestina pide al gobierno británico el reconocimiento del Estado Palestino independiente, a ejemplo de lo que ya hicieron otros países, como Brasil, además de la formalización de pedido de disculpas públicas debido al éxodo y los conflictos que siguieron, siendo los palestinos las mayores víctimas.

La carta de Fepal es firmada por el presidente nacional de la entidad, Elayyan Taher Aladin, y dirigida al embajador del Reino Unido de Gran Bretaña en Brasil, Alan Charton. Fepal afirma en el documento que la Declaración Balfour “señaló el inicio de un largo proceso de desapropiación, de opresión y muerte y expulsión masiva de la población palestina nativa, que durante siglos había vivido en paz con los creyentes de cualquier religión en ese territorio ocupado por los británicos. Estos habitantes vivían bajo el control y responsabilidad de vuestro gobierno central en la época que se comprometiera en dar la independencia, considerando que se trataba de población originaria”.

Elayyan recuerda que ha sido el pueblo quien tuvo que se sacrificar para dar al pueblo judío un país después de la Segunda Guerra Mundial. Con eso, naciones europeas que promovieron persecuciones  a los judíos y otras minorías durante el conflicto no han sido responsabilizadas. “A rigor, Gran Bretaña le dio a los europeos con fe judía una tierra que no es suya y que era habitada desde tiempos inmemoriales. Y más, para que otro pueblo, el palestino, pague por las persecuciones que sufrieron los judíos, no entre los palestinos o los árabes, sino entre los europeos.

“Ante los crímenes que son practicados en Palestina desde la Declaración Balfour, entre los cuales la monumental limpieza étnica llevada a cabo por Israel, se puede tranquilamente equiparar Inglaterra a la Alemania o Italia, o a otras naciones que perpetraron crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad. Y, como es de conocimiento, muchos de esos países pagan hasta hoy compensaciones a sus víctimas, o pagaron enormes sumas de dinero a los países que sufrieron con sus acciones. Así, lo mínimo que se puede exigir de Inglaterra es lo mismo en relación con los palestinos. Si por ejemplo, Alemania paga indemnizaciones a los judíos por los crímenes que se son imputados en la 2ª Guerra Mundial, es más que lógico que tanto Inglaterra cuánto Israel deben compensar a los palestinos por todos los crímenes que cometieron contra ellos”, complementa el director de Relaciones Institucionales de Fepal, Ualid Rabah.

Limpieza étnica y traición

 

La Declaración Balfour es el nombre que le dieron a la carta firmada entonces por el ministro de Relaciones Exteriores, Arthur James Balfour.

Rafael Araya Masry, presidente de la Confederación Palestina de América Latina y del Caribe, afirma que la Declaración Balfour representa “el comienzo de todo un proceso de limpieza étnica, posesión de tierras y expulsión de la población palestino que permanece aún en los días de hoy. El líder palestino recuerda que el imperio británico decidió sin cualquier criterio autorizar “un pueblo de muy lejos a se apropiar de una tierra que no era de ellos”.

“Había un pueblo originario en esas tierra que ya tenían el derecho de permanecer en sus tierras”, afirma Rafael. El activista palestino recuerda que, en la época de la 1ª Guerra Mundial, Gran Bretaña pidió ayuda a los pueblos árabes y palestinos para derrotar a los otomanos. En contrapartida abalizarían la creación de una nación palestina, entre otras que surgieron después que el imperio británico salió del Medio Oriente. Pero en la práctica, ese acuerdo jamás fue cumplido y los pueblos que ayudaron a derrotar a los otomanos en la región se sienten traicionados, dijo Rafael.

Exclusión

La Declaración Balfour es el nombre que le dieron a la carta firmada entonces por el ministro de Relaciones Exteriores, Arthur James Balfour. Con fecha de 2 de noviembre de 1917, el documento fue presentado al banquero Lord Lionel Walter de Rothschild, líder de la comunidad judía en las islas británicas, para oficializar el apoyo del gobierno británico a la formación de un territorio judío en Palestina.

Esa declaración no llevaba en cuenta los intereses del pueblo palestino, que son nativos del local. Balfour era un político conservador. Su mandato como representante del gobierno británico, con Inglaterra en el comando, sufría gran influencia de los representantes sionistas, partidarios de un proyecto que tenía Palestina como local de restablecimiento de una nación propia, solamente para el pueblo judío.

En la época de oficialización de la carta de Balfour, Palestina pasaba del control del Imperio Otomano (derrotado y extinto con el fin de la 1ª Guerra Mundial) para el control del Imperio Británico. El territorio palestino tiene cerca de 28 mil kilómetros cuadrados. En la región, al final de la 1ª Guerra, en 1918, había una población de cerca de 700 mil personas, siendo unos 90 por ciento de palestinos cristianos y musulmanes y unos 10 por ciento de judíos, pero también palestinos que profesaban el judaísmo. Con la Declaración Balfour, se institucionalizó el inicio de una migración en masa de extranjeros de religión judía, básicamente europeos, hacia territorio palestino, que culminaría con la autoproclamación del Estado de Israel cuatro décadas después. La fundación fue marcada por violenta represión contra familias palestinas para que dejaran sus tierras.

Sin derechos políticos y el apartheid

La cuestión central de la Declaración de Balfour es que el documento no se refiera a Palestina como un territorio en que estaban presentes poblaciones con cultura y orígenes diversas. El documento registra que Palestina es un territorio nacional para el pueblo judío, implicando que solo esa parcela de la población tuviese acceso a derechos políticos. Los demás pueblos ya presentes en la región antes de la llegada en masa de los judíos europeos son clasificadas meramente como “comunidades no judías”, a quienes les toca únicamente derechos civiles y religiosos, es decir, sin representatividad y poder para participar de las decisiones gubernamentales.

“La tragedia palestina que se perpetúa es indisociable de la Declaración Balfour, encampada por los británicos, que a su vez viabilizó el proyecto sionista y la limpieza étnica de Palestina, con el Estado de Israel manteniendo la misma perspectiva racista y colonialista”, según el historiador y profesor de la Universidad Estadual de Ponta Grossa, Fábio Bacila.

“Al-nakba”, la catástrofe palestina

La Declaración de Balfour es una violación al derecho inalienable de un pueblo a promover su autodeterminación. Como resultado práctico del apoyo del gobierno británico, miles de palestinos han sido muertos o expulsados de las tierras de sus ancestrales.

En 1948, con el surgimiento del Estado de Israel, cerca de 800 mil palestino han sido forzados a dejar sus tierras histórica, época que quedó conocida como “al-nakba”, la catástrofe del pueblo palestino, una cuestión pendiente de ser solucionada aún en los días presentes. Muchas familias tuvieron que salir por la fuerza para campos de refugiados creados apresuradamente en la misma Palestina y en países de la región, o para otros continentes, como las Américas del Sur y Central, que poseen grandes contingentes de árabes y palestinos que perdieron sus tierras en la época de la expulsión para la formación del Estado judío.

“El apartheid palestino se mantiene por la etnocracia israelí, a su vez viabilizada por el mandato británico y la Declaración Balfour. Sin esos no habría hoy el apartheid”, afirma el historiador Fabio Bacila.

Fuente: Oriente Media


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