UNIÓN ÁRABE DE CUBA

La comunidad cubano-árabe
mantiene sus vínculos filiales e históricos
con la patria de origen de sus antepasados

 

  

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Unión Árabe de Cuba

 Los Árabes en Cuba- Capítulo 4

Por Rigoberto Menéndez Paredes

 

 

De la identidad colectiva a la asimilación: asociacionismo, prensa y factores contribuyentes al proceso asimilativo

 

El asociacionismo entre los inmigrantes comienza una vez que estos han superado las necesidades más urgentes de su proyecto migratorio, vinculadas con la subsistencia y la adquisición de una situación legal.

 

Las sociedades fundadas por los árabes en Cuba expresaron disímiles fines en sus reglamentos constitutivos, en los que en algunos casos confluían los propósitos benéficos, recreativos y de instrucción. A diferencia de los colectivos étnicos anteriormente mencionados, estimamos que las asociaciones arábigas no estuvieron marcadas por una reproducción de patrones asociativos traídos de la región de origen, sino por la necesidad de reagrupar a los árabes libaneses, palestinos, sirios, egipcios y otros en la sociedad receptora cubana como vía de adaptarse al nuevo medio y conservar elementos de su cultura; el asociacionismo árabe fue más bien de carácter regional.

 

Como sucede con otras asociaciones étnicas, para analizar el proceso formativo de las sociedades árabes en Cuba y el comportamiento de cada tipo de institución debe resaltarse el hecho de la existencia de una élite en sus cargos directivos, ocupados por inmigrantes con una destacada posición económica y un papel relevante dentro de la colectividad, que les permiten contar con el financiamiento necesario para estimular la creación de la asociación.

 

El proceso asociacionista de la CAC comenzó a inicios del período republicano neocolonial.

 

Las dos primeras asociaciones étnicas de la CAC se fundaron en Santiago de Cuba. La más antigua se llamó La Unión Oriental y ya existía en el año 1904, en el barrio del Tivolí.

 

El segundo grupo societario árabe se constituyó también en el mencionado barrio santiaguero el 8 de febrero de 1909 y se nombró Sociedad Siriana.

 

La tercera asociación árabe de la que se tiene conocimiento fue la sociedad de beneficencia El Monte Líbano, que funcionaba en 1916 en Sagua la Grande, ciudad en la región central del país.

 

La primera sociedad arábiga fundada en La Habana fue El Progreso Sirio. Aunque se desconoce el año exacto de su creación. Probablemente esta sea la sociedad benéfica fundada por los sirios en la capital. Sus respectivos presidentes fueron los comerciantes libaneses Jorge Daly y Gabriel M. Maluf.

 

En estas primeras organizaciones no se produce todavía una diferenciación según las nacionalidades de los asociados, debido a que aún Siria no se había dividido en las fronteras actuales. El objetivo de estas agrupaciones incluía el socorro y la ayuda mutua entre los árabes. En esas instituciones étnicas ellos realizaron todo aquello que nuestra cultura e idiosincrasia no podían ofrecerles: hablar su idioma natal, escuchar la música de su preferencia, ayudar a un paisano o discutir los problemas políticos y sociales que acontecían en sus países.

 

Sociedades árabes fundadas en Cuba entre 1920 y 1945          

 

En 1920 se constituye la Sociedad Libanesa de Manzanillo, que contó con una membresía fundacional de algo más de cincuenta personas. El 3 de abril de 1923 se funda la Juventud Libanesa de Holguín con objetivos de beneficencia.

 

En diciembre de 1923 se instituye en La Habana una sociedad de instrucción y recreo llamada El Líbano, con domicilio social en la calle Zulueta 46.

 

En 1927 se creó en Ciego de Ávila la Sociedad Libanesa, que funcionó hasta 1979, año en que se convierte en filial de la actual Unión Árabe de Cuba.

 

En marzo de 1928 se fundó la Unión Libanés Siria de Bejucal, con domicilio social en Céspedes 80. Quizás esta fue una de las asociaciones que mejor expresó en su reglamento general el deseo de defender los intereses de la colectividad árabe de Cuba y proteger a los inmigrantes en los difíciles momentos de su arribo.

 

La agrupación también procuraría que los libaneses y sirios residentes en Cuba que no poseyeran recursos, especialmente si tenían la condición de asociados, obtuvieran ocupación o empleo en relación con sus méritos y capacidad, reflejo del interés que dedicó a la beneficencia.

 

En la Unión Libanés-Siria había miembros nativos de Gazir, Dar Cmizzine, Alepo y otras ciudades del área.

 

En la primera junta directiva de esta sociedad aparece como presidente el doctor Moisés Jacobs Felipe, médico nativo de Bejucal, que en 1940 llegó a ser electo alcalde de ese término municipal.

(Embajada de Cuba en Egipto) 30-06-2009

Después de establecido el mandato inglés sobre Palestina, el territorio volvió a sus tradicionales límites fronterizos, pues en el período de gobernación turca estaba dividido en diversos sanjaks y distritos. También, como se ha referido, en el período de posguerra hubo un considerable crecimiento de la inmigración de nacionales palestinos a Cuba, condición que propició la posibilidad real de agruparse entre ellos, sin tener que adscribirse necesariamente a las asociaciones libanesas o sirias.        

 

Probablemente por esas razones el 18 de septiembre de 1929 se instituyó en la capital la Sociedad Palestina Árabe de Cuba (SPAC), la institución árabe de mayor duración en nuestro país. Estuvo presidida en sus tiempos iniciales por el comerciante de ropas Digno Warwar.

 

La SPAC se caracterizó por ser una de las colectividades sociales árabes de importancia por su proyección patriótica, y existió hasta 1979, cuando sus directivos y miembros se integraron a la Unión Árabe de Cuba.

 

La mayoría de los dirigentes de la SPAC eran de confesión cristiana.

 

Por causas vinculadas al tradicionalismo patriarcal del Medio Oriente, la membresía de la SPAC, como la de otras asociaciones regionales, fue exclusivamente masculina en sus inicios.

 

Los dirigentes de esta agrupación desplegaron una eficiente actividad patriótica en la lucha por impedir la partición de Palestina en dos Estados étnicos como resultado del conflicto árabe-sionista prohijado por la política de Inglaterra.

 

La Sociedad Libanesa de La Habana (SLH) se creó el 15 de abril de 1930 con fines benéficos, e inicialmente se nombró «La Sociedad Libanesa». Su primer domicilio social, de carácter provisional, estuvo ubicado en la calle Dragones letra D entre Zulueta y Agramonte. Su objetivo era «representar en general a todos los libaneses y particularmente a sus asociados, defender sus derechos, difundir entre ellos el progreso y engrandecer socialmente su nombre en Cuba».

 

Resulta sugerente cómo la SLH, al igual que la sociedad siriolibanesa de Santa Amalia, establecía en su reglamento algunos propósitos que en sus casi cincuenta años de vida no fueron cumplimentados. Ni el colegio con la efectividad instructiva prevista, ni el departamento de enseñanza, ni siquiera el edificio social propio, fueron logrados.

 

El Comité de Damas de la Sociedad Libanesa de La Habana fue uno de los más activos de los constituidos en el seno de la CAC. Sus actividades estaban siempre imbuidas de patriotismo y nostalgia por la tierra natal.

 

En abril de 1931 se crea en La Habana el Centro Al-Etehad de Cuba, la primera sociedad árabe que expresó su deseo de unificar a los miembros de las tres nacionalidades principales de la CAC, independientemente de la existencia de sociedades diferenciadas por el país de nacimiento. Fue una asociación de libaneses, sirios, palestinos árabes y sus descendientes, cuyo fin específico era el fomento de la instrucción, recreación y la cultura física de sus miembros; su fin genérico era la defensa de los intereses generales de sus integrantes y sus descendientes en Cuba y el extranjero.

 

El Centro Al-Etehad fue creado por la iniciativa conjunta de los doctores cubanos Miguel Varona Guerrero, Jorge Roa Reyes, profesor de la Universidad de La Habana y secretario de la Comisión Nacional del Censo en Cuba, y del médico libanés Juan B. Kourí. Esta fue posiblemente la única sociedad arábiga dirigida por un cubano sin vínculo sanguíneo con los árabes, y la agrupación que más miembros de la intelectualidad criolla insertó en su cuerpo directivo.

 

En junio de 1931 la asociación adquiere la propiedad del semanario AI-Faihaa de manos de su primer director, el libanés Kassim Elhimani, y el periódico se convirtió en su órgano de opinión. Probablemente la decisión de fundir Al Faihaa con los intereses del Centro Al-Etehad estuvo vinculada al fracaso de los propósitos federativos del semanario, cuyo director había auspiciado un proyecto de confederación de sociedades libanesas, sirias y palestinas que no fructificó debido al deficiente grado de cohesión entre las diversas sociedades étnicas árabes para federarse en una gran institución unificadora.

 

  La sociedad Damas Árabes de Cuba fundada en 1932 fue la primera institución exclusivamente femenina de la CAC. Perseguía el establecimiento de la cooperación más estrecha entre las mujeres árabes de la Isla y contribuir con el 50% de su cuota social al colegio árabe de nuestro país, para facilitar su continuación. Por la lectura de los nombres de sus asociadas comprobamos la mayoritaria representación palestina en la sociedad de damas árabes. Aunque los documentos consultados no brindan más detalles de la vida de esta agrupación femenil, se sabe que funcionó durante veinte años (1932-1952).

 

 La única logia masónica integrada mayoritariamente por inmigrantes árabes y nativos cubanos fue Chuada el Arabh (Mártires Árabes); estaba adscrita al Gran Oriente Nacional de Egipto y fue constituida en La Habana el 8 de diciembre de 1932 con sede inicial en Cádiz 24, actual municipio Cerro. Sus fines eran fraternales y proclamaba el respeto a las leyes, la práctica del bien y el amor al trabajo. En su artículo 9° la organización masónica establecía que para tener derecho a ser elegido presidente o venerable maestro era requisito indispensable que el candidato hablara los idiomas árabe y castellano. La primera junta directiva, constituida en 1933, tuvo como presidente a Mohamed Alí Yaber.

(Embajada de Cuba en Egipto) 15-07-2009

Entre 1937 Y 1952 existió en La Habana el llamado Centro Palestino, que radicó en San Nicolás 173 y en Monte 187 Y 618. Sus fines declarados eran «Recreo y Sport», y pudiera inferirse al leer secciones de su expediente, que fue fundado por un núcleo de antiguos miembros de la Sociedad Palestina Árabe de Cuba separados de esta.

 

Esta agrupación estuvo presidida por Carlos Naser y Jorge Yabale, entre otros, e incorporó a personas no árabes en su membresía. Dentro de sus logros merece citarse la creación en 1939 del Comité Pro-Damnificados Árabes de Palestina, que recaudó fondos para destinarlos posiblemente a los participantes árabes de la guerra que entre 1936 y 1939 se desarrolló en Palestina, una rebelión del pueblo árabe de ese país contra Gran Bretaña y contra los elementos sionistas que pretendían la creación, más tarde materializada, de un Estado judío en la legendaria tierra.

 

La siguiente asociación árabe (Club Sirio-Líbano-Palestino) fue creada en La Habana en agosto de 1938. Pretendió agrupar a todos los árabes y sus descendientes en una sola organización, lo cual se constata en su nombre y en la composición de sus asociados y dirigentes.

 

Estimamos que la creación del club siriolibanés y palestino fue una de las formas más efectivas de federar a los árabes de diversas procedencias en una sola entidad.

 

El 13 de enero de 1939 el Club Sirio-Líbano-Palestino adquirió un terreno para la construcción de un panteón en el cementerio de Colón que consta de dos bóvedas y está presidido por su emblema. Actualmente el monumento fúnebre pertenece a la Unión Árabe de Cuba.

 

Dentro de las actividades patrióticas más importantes en las que participó el club estuvo la firma, en la segunda mitad de 1945, de un manifiesto de conjunto con otras asociaciones libanesas y sirias que abogaba por la evacuación de las tropas francesas de Siria y Líbano. El 8 de abril de 1959 la organización siriolibanesa-palestina cambió su denominación por la de Club Árabe.

 

Cuando ya solo quedaban lejanos recuerdos de las sociedades árabes fundadas en Santiago de Cuba a principios del siglo XX, las colectividades levantinas de la ciudad y otros pueblos aledaños fundaron dos asociaciones de inmigrantes en la cuarta década de ese siglo. La primera fue la Sociedad Sirio- Libanesa (1940) y la segunda aparece citada en los textos y documentos de forma indistinta: Club Unión Arábiga o Unión Arabia, y fue constituida en 1945.

 

Ambas sociedades trabajaron por los mismos objetivos unitarios y difundieron la cultura nativa a través de emisoras radiales, la proyección de películas de temática árabe en los cines locales y la celebración de actos festivos.

 

Existen conjeturas acerca de que los miembros de la Unión Arabia eran inmigrantes procedentes de algunos países de la península arábiga, pero ese planteamiento no ha sido demostrado documentalmente.

 

El asociacionismo comunitario ante los acontecimientos del Medio Oriente en la I Guerra Mundial, 1945, 1947 Y 1958

 

Fue común entre las asociaciones de inmigrantes árabes tomar una posición determinada ante los conflictos que afectaban su región de origen y tuvieron honda repercusión en un segmento de la CAC.

 

Es muy probable que la primera sociedad fundada en Cuba por motivos de respuesta nacionalista fuera un comité creado en La Habana por Gabriel M. Maluf, posiblemente en las primeras décadas del siglo XX, con el objetivo de apoyar la lucha contra el dominio turco sobre los territorios árabes; en un periódico cubano se plantea que Maluf «formó un comité para librar a los sirios del tirano turco y por la libertad de sus ciudadanos». Hay pruebas documentales de la creación el 18 de noviembre de 1917 del Comité de Liberación Líbano-Sirio, integrado por inmigrantes siriolibaneses bajo la presidencia de la Legación Francesa en Cuba, con el propósito de liberar a Líbano y Siria de la ocupación turco­otomana.

 

En 1936 Francia había prometido la independencia a Siria y Líbano mediante sendos tratados, y al no ser materializados por la potencia mandataria ocurrieron protestas y movilizaciones populares en los dos países árabes. Ese incumplimiento de los convenios redujo notablemente la credibilidad de la política del país europeo.

 

Catroux, delegado general y plenipotenciario de la Francia Libre en el Levante, aspiraba durante la II Guerra Mundial (1939-1945) a mantener las posiciones privilegiadas de Francia en Siria y Líbano, pese a que en los inicios de las operaciones en la zona declaró que pondría fin al mandato con el propósito de lograr el apoyo local. En la sección sirio-libanesa de la CAC esos elementos causaron un profundo efecto; la situación se hizo crítica con la destitución del gobierno nacionalista libanés de Bichara Al Khouri en noviembre de 1943 Y la no evacuación de las tropas francesas de sus antiguos mandatos mesorientales, aún después de culminada la guerra mundial. Estos aspectos fueron reflejados en un texto de 1945 titulado «La colonia libanesa-siria de Cuba ante los acontecimientos del Cercano Oriente», redactado en el local de la Sociedad Libanesa de La Habana y firmado por los presidentes de 12 asociaciones libanesas y sirias de La Habana, Santa Clara, Ciego de Ávila, Cueto, Holguín, Manzanilla y Guantánamo.

 

En el documento se observan numerosos aspectos, principalmente el apoyo manifiesto de la colectividad a las aspiraciones de los pueblos árabes deseosos de obtener su independencia real y el fin de la ocupación extranjera. En ese documento, De Gaulle, que fuera saludado un tiempo antes por la Sociedad Libanesa de La Habana, ya no es incluido por los directivos libaneses y sirios junto a los tres líderes aliados  a los que se apela.

(Embajada de Cuba en Egipto) 30-07-2009

La siguiente asociación creada por un segmento de la comunidad en solidaridad con su tierra de origen fue el Comité Pan Árabe de Cuba surgido en 1947, en momentos en que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se encontraba debatiendo el problema de Palestina y los sionistas presionaban en diversos lugares para provocar una votación favorable a la división del legendario territorio en dos estados étnicos (uno árabe y otro hebreo), lo cual determinó que se produjera una acción patriótica efectiva entre un grupo de miembros de la CAC y sus descendientes, independientemente de su nacionalidad.

 

Después de la derrota turca en la I Guerra Mundial Palestina se convirtió en un territorio ocupado por las tropas de Gran Bretaña, que a través de la llamada Declaración Balfour de 1917, veía positivamente la creación de un Hogar Nacional Judío en suelo palestino, y al comenzar su período de mandato en el país, otorgado por la Liga de las Naciones en 1922, favoreció la entrada anual y estable de decenas de miles de hebreos, lo que generó desde los inicios de la ocupación inglesa conflictos interétnicos entre árabes y judíos.

 

Este movimiento, que se propuso influir en el gobierno del presidente cubano Ramón Grau San Martín para que se conociese la invalidez del proyecto particionista e impedir la creación de un estado hebreo de corte sionista, se institucionalizó en el llamado Comité Pan Árabe de Cuba, que agrupó a destacadas personalidades arábigas o descendientes, entre ellos 12 profesionales de la medicina, la abogacía y el periodismo, así como importantes comerciantes de la colectividad, con el objetivo de redactar un documento titulado «Al Gobierno y pueblo de Cuba». El manifiesto fue concebido y escrito el 8 de septiembre de 1947 y publicado el 14 de septiembre del propio año en el periódico El Mundo.

 

El texto del Comité expresaba el sentir de «la colonia libanesa, siria y palestina de Cuba y sus descendientes cubanos» respecto a las intenciones de dividir el territorio. Se redactó en momentos en que el tema era debatido en las Naciones Unidas, y en él los representantes de la CAC expusieron un conjunto de razones por las cuales entendían que Palestina, que en 1947 todavía contaba con mayoría poblacional árabe, no debía ser fraccionada igualando en derechos a la comunidad de colonos inmigrantes judíos con la población autóctona.  En el documento los firmantes refutaron los argumentos de Inglaterra y el sionismo respecto a la creación de un Estado judaico y expusieron la propuesta de los árabes para solucionar el conflicto palestino: total terminación de la inmigración judía, fin de la cesión de tierras a judíos, abolición del Mandato y de la Declaración Balfour e independencia y soberanía del país.

 

Esa acción del Comité ejerció su influencia en la votación del gobierno grausista en las Naciones Unidas contra la partición de Palestina en dos Estados, emitida el 29 de noviembre de 1947, lo cual fue corroborado por Yussef Al-Eid cuando apreciaba como «...meritorio el hecho de que la comunidad árabe en La Habana haya conseguido que el Presidente encargara al representante cubano en las Naciones Unidas votar en contra de la resolución de Palestina».

 

El 28 de mayo de 1958 fue constituido en La Habana el Comité Nacional Pro Defensa de la Independencia del Líbano, integrado principalmente por los comerciantes maronitas de la capital cubana ante la crisis política libanesa. Ese año se acentuó el carácter antiimperialista y panarabista de la política seguida por el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser. Se produjo en el país una fuerte actividad popular contestataria contra el presidente Camille Chamun, quien se opuso a la corriente naserista y apoyó la intervención extranjera en el país.

 

El asociacionismo árabe en Cuba de 1959 a 1979

 

El 2 de febrero de 1959 se creó en La Habana, por gestión conjunta de la Embajada de Líbano en Cuba y de los miembros de la SLH, la filial cubana de la Federación Internacional de Entidades Libanesas

 

El 7 de noviembre de 1961 fue creada la filial de La Habana de la Unión de los Libaneses en el Mundo (ULM) en la sede oficial de la Embajada de Líbano en Cuba. Esa organización tenía como objetivos principales estrechar los lazos amistosos entre los libaneses emigrados y los residentes, estimular la colaboración de los emigrados en las actividades económicas, culturales y turísticas en el país de origen y establecer relaciones de amistad y respeto mutuo «…entre los emigrados y los pueblos de los países hospitalarios...».

 

Una de las últimas asociaciones constituidas por los árabes y sus descendientes cubanos fue el Centro Árabe. Se creó en 1974 y estaba compuesto por libaneses, palestinos y sirios. Radicó en el mismo edificio donde está actualmente la Unión Árabe de Cuba, heredera del movimiento asociativo de los inmigrantes pero integrada casi exclusivamente por descendientes cubanos de varias generaciones.

 

El 4 de abril de 1979, después de los esfuerzos de dirigentes de varias instituciones, se crea la Unión Árabe de Cuba, cuando los presidentes de las tres asociaciones árabes entonces existentes en el país (la Sociedad Palestina Árabe de Cuba, la Sociedad Libanesa de La Habana y el Centro Árabe) firmaron la unificación. Esta es la única agrupación social de antecedentes árabes vigente en Cuba y está dirigida exclusivamente por cubanos de ascendencia arábiga.

(Embajada de Cuba en Egipto) 15-08-2009

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